Restauración de alfombras

Restauración de alfombras históricas y de uso en la Real Fábrica de Tapices: examen técnico previo, reintegración de nudos y tratamiento de desinsectación por anoxia.

Cómo se aborda una restauración

La Real Fábrica de Tapices restaura alfombras históricas desde 1721 conforme a los criterios internacionales de conservación: mínima intervención, reversibilidad, compatibilidad de materiales y trazabilidad completa. Antes de acometer la intervención, un examen técnico documenta su estado, identifica los materiales, el tipo de nudo y las intervenciones anteriores. De ese examen se obtiene un informe con el diagnóstico, la propuesta de actuación y los plazos, que el cliente aprueba antes de empezar. En el caso de alfombras de uso, no históricas, se practica un desempolvado especializado.

La Real Fábrica de Tapices dispone de la certificación ISO9001. Normativa que certifica a la Institución para la ejecución de los trabajos en materia de restauración textil, expedición y montaje de tapices, reposteros y alfombras. En 2022 ampliamos esta certificación al servicio de limpieza de alfombra.

La Real Fábrica de Tapices dispone de la certificación en el registro de huella de carbono, compensación y proyectos de absorción de CO del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico en las actividades de restauración de alfombras, tapices y reposteros; fabricación, limpieza y conservación de alfombras, así como, visitas al museo.

Deterioros que tratamos

Los daños más frecuentes son los desgarros del campo, los faltantes de lana en las zonas de paso, los flecos debilitados por tracción, las urdimbres rotas y las alteraciones de color derivadas de una exposición prolongada a la luz. En piezas históricas se suman las deformaciones que dejan los plegados y los enrollados con excesiva tensión, así como el rastro de la polilla, que se elimina en cámara de anoxia y sin recurrir a productos químicos.

Reintegración y conservación posterior

Cuando se producen pérdidas de material o daños estructurales, se reconstruye la urdimbre y se reponen los nudos siguiendo la técnica original de la pieza o la que resulte compatible con su estado. La lana se tiñe en la Sala de Tintes de la propia manufactura. Concluida la intervención, una limpieza periódica y unas condiciones de conservación adecuadas espacian la necesidad de nuevas restauraciones. Las piezas patrimoniales siguen el protocolo museístico. Como en todas las actividades desarrolladas en la Real Fábrica de Tapices, la actividad cuenta con las certificaciones ISO 9001 e ISO 14001.

Preguntas frecuentes sobre restauración de alfombras

¿Se puede restaurar una alfombra oriental o persa?

Sí. Se intervienen alfombras de procedencias y tradiciones muy distintas —persas, turcas, caucásicas, españolas históricas y europeas contemporáneas—, adaptando el protocolo a las características de cada pieza.

Mediante anoxia. La alfombra se introduce en una cámara donde el oxígeno se reduce al mínimo durante un periodo controlado, lo que elimina huevos, larvas e insectos adultos sin emplear insecticidas ni ningún otro producto químico. Es el procedimiento que recomiendan los protocolos internacionales de conservación textil, precisamente porque no altera las fibras ni los colorantes originales. También se aplica de forma preventiva en piezas que llegan de almacenamientos prolongados o de colecciones con escasa manipulación reciente.

Sí. En esos casos interviene además el obrador de tejeduría, que identifica el nudo de la pieza original y lo reproduce en las zonas reintegradas.

Depende del alcance. Una intervención puntual puede resolverse en pocas semanas, mientras que un proyecto de mayor complejidad se prolonga durante varios meses. El plazo queda fijado en el informe técnico que el cliente aprueba antes del inicio de los trabajos.

En reparaciones puntuales, sí: el equipo técnico puede desplazarse al domicilio o a la institución que encarga el trabajo.

En el caso de alfombra histórica, Un examen técnico previo documentado, la identificación de materiales y del tipo de nudo, una propuesta de intervención razonada conforme a los criterios de mínima intervención y reversibilidad, la relación de los tratamientos previstos, los plazos y el compromiso de entrega del expediente final. Conviene asimismo comprobar que el taller documenta fotográficamente cada fase y que conserva la trazabilidad de la intervención en archivo.

Una tintorería presta un servicio de limpieza convencional, dimensionado para tejidos de uso corriente. Una alfombra histórica o de valor requiere el diagnóstico previo de un taller de conservación-restauración, porque el tratamiento debe ajustarse a la naturaleza de sus fibras y de sus colorantes: un lavado inadecuado puede fijar manchas, provocar sangrado de color o debilitar la urdimbre. La Real Fábrica de Tapices examina la pieza antes de decidir el procedimiento.

Depende de la pieza. La inmersión controlada permite un lavado completo con el textil sostenido y con parámetros vigilados, y es el procedimiento indicado cuando la suciedad está alojada en la base de la urdimbre. La limpieza en seco se reserva para piezas cuyos colorantes o cuyo estado estructural no admiten el contacto con agua. La decisión se adopta a partir del examen técnico previo, nunca de antemano.

Sí. Antes de cualquier intervención de tejeduría, la pieza pasa por un desempolvado especializado que retira el residuo alojado en la base de la urdimbre. Cuando el estado de la alfombra lo requiere y sus colorantes lo permiten, se practica además un lavado completo en la instalación de inmersión controlada, dimensionada también para piezas de gran formato. El servicio se coordina con el de limpieza de alfombras de la propia institución.

Sí. En las piezas de valor patrimonial —alfombras históricas españolas, alfombras orientales documentadas o manufacturas europeas anteriores al siglo XX— se aplica el protocolo de restauración museística: cada fase queda documentada, los materiales incorporados son reversibles y la trazabilidad se conserva en archivo. La pieza se entrega con su informe técnico de intervención, el registro fotográfico de las fases y el certificado del trabajo realizado.

tratamientos aplicados y el certificado de intervención, que acompaña a la pieza como referencia para su conservación futura.

El que evita que el deterioro vuelva por el mismo sitio. Las zonas reintegradas suelen coincidir con las de mayor tránsito, de modo que cambiar la posición de la pieza cada cierto tiempo reparte el desgaste en lugar de concentrarlo; y conviene revisar las áreas que quedan bajo el mobiliario, las menos transitadas y aquellas en las que la polilla encuentra las condiciones que necesita. A ello se suma el desempolvado especializado, que retira el residuo alojado en la base de la urdimbre, fuera del alcance de la aspiración doméstica.