Limpieza de tapices históricos

Limpieza de tapices históricos en la Real Fábrica de Tapices: inmersión controlada de gran formato, única en Europa, tensioactivos sin residuo.

Limpieza de tapices con criterios de conservación

En un tapiz histórico la suciedad no sólo es superficial. El polvo, el humo y las partículas del aire se acumulan en las fibras hasta asentarse en las capas más profundas del tejido, fuera del alcance de una limpieza superficial. De ahí que la limpieza exija método riguroso. Una intervención mal planteada altera los tintes y debilita la estructura, causando daños irreparables. Por eso, son muchos los museos, catedrales, ayuntamientos, fundaciones y clientes particulares que confían en el servicio de limpieza de la Real Fábrica de Tapices.

La Real Fábrica de Tapices dispone de la certificación ISO9001. Normativa que certifica a la Institución para la ejecución de los trabajos en materia de restauración textil, expedición y montaje de tapices, reposteros y alfombras. En 2022 ampliamos esta certificación al servicio de limpieza de alfombra.

La Real Fábrica de Tapices dispone de la certificación en el registro de huella de carbono, compensación y proyectos de absorción de CO del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico en las actividades de restauración de alfombras, tapices y reposteros; fabricación, limpieza y conservación de alfombras, así como, visitas al museo.

La instalación de inmersión controlada

Disponemos de una instalación de limpieza por inmersión controlada de gran formato, concebida para tapices de grandes dimensiones —como los paños flamencos de los siglos XVI y XVII—, única en el ámbito europeo. Durante todo el lavado se monitorizan el pH y la conductividad del agua, mientras que los tensioactivos empleados están formulados para las fibras patrimoniales y no dejan residuo alguno en el tejido.

Cómo es el proceso

Cada intervención se acomete en distintas fases que se van documentando y se conserva en archivo. La primera es el examen técnico previo —documentación fotográfica, identificación de fibras y patologías y pruebas de estabilidad de cada color—, del que se deduce si la pieza admite lavado acuoso. A partir de ahí se realiza la limpieza, ya sea acuosa o por microaspirado, la consolidación y el forrado. Cada proceso se realiza con un exhaustivo control de calidad y se plasma en un informe que recoge el registro fotográfico comparativo y las recomendaciones de conservación.

Preguntas frecuentes sobre limpieza de tapices

¿Cómo limpiar un tapiz antiguo?

Nunca con productos domésticos. La limpieza de un tapiz antiguo siempre ha de dejarse en manos de profesionales, que la llevarán a cabo con metodología propia, siguiendo los criterios de conservación de bienes culturales.

Es un lavado acuoso practicado en una instalación dimensionada para tapices de gran formato, con la pieza sostenida en plano y con los parámetros del baño vigilados de manera continua: pH, conductividad y temperatura. Se emplea un tensioactivo de calidad farmacéutica, sin aditivos químicos, colorantes ni perfumes, compatible con las fibras patrimoniales, y el aclarado se prolonga con agua hasta dejar el tejido libre de residuo. Sus dimensiones permiten intervenir paños de gran altura y series completas, como las flamencas de los siglos XVI y XVII.

En la extracción del polvo alojado en la estructura de la fibra mediante microaspiración de potencia controlada, con protección de las zonas más frágiles. Es una fase determinante para el resultado final, porque una pieza que entra en el baño sin desempolvar arrastra la suciedad al agua y compromete el aclarado.

Lo determina el examen técnico previo. En la limpieza de tapicería histórica el lavado acuoso se reserva a las piezas cuyos colores resultan estables en las pruebas de solidez y cuya estructura lo tolera; cuando los tintes son inestables o la trama y la urdimbre están debilitadas, se practica una limpieza mecánica por microaspirado, de potencia controlada y menos invasiva. La decisión se adopta dependiendo de las características de cada pieza.

Porque, cuando un tapiz está mojado, es el momento en el que sus fibras son más vulnerables y en vertical el peso del agua tensiona la urdimbre y deforma la pieza.

Depende de diferentes factores: las dimensiones de la pieza, su estado de conservación y el tipo de intervención que exija cada caso; el análisis previo emite el diagnóstico del deterioro y es entonces cuando puede definirse con precisión la propuesta económica.

Varias semanas, estudio previo incluido, cuando se trata de una limpieza por inmersión controlada. El plazo exacto queda fijado en el informe técnico, una vez evaluada la pieza.

Para el lavado por inmersión, sí: limpiar un tapiz de pared por vía acuosa exige descolgarlo y trasladarlo a la Real Fábrica de Tapices. En cambio, el examen técnico previo y las intervenciones puntuales pueden resolverse in situ cuando la obra no puede desplazarse, ya sea porque está integrada en un elemento arquitectónico como un retablo, porque ocupa un espacio histórico o porque sus dimensiones lo hacen inviable.

El traslado se coordina con empresas especializadas en obra de arte y textil patrimonial, y cada envío lleva su parte de trabajo y su seguro de obra.

Si el diagnóstico detecta daños estructurales —zonas debilitadas de trama o de urdimbre, faltantes, forros en mal estado—, la restauración se incorpora al mismo proyecto coordinado, de modo que la obra regrese a su ubicación en condiciones óptimas de estabilidad y conservación.

Sí: reposteros, alfombras, banderas, uniformes militares. En definitiva, cualquier tipo de textil. El examen previo determina qué tipo de limpieza es la más adecuada: acuosa o mecánica.

Un informe técnico de la intervención, con el registro fotográfico comparativo, la descripción de los tratamientos aplicados y las recomendaciones de conservación para el espacio en que la pieza va a instalarse. Cada obra conserva además su parte de trabajo y su trazabilidad en el archivo documental de la institución.