Alfombras a medida, anudadas a mano
Desde principios del siglo XVIII, la Real Fábrica de Tapices anuda a mano alfombras concebidas para el espacio que van a ocupar. Se deciden con el cliente las dimensiones, el dibujo, los materiales y los acabados, y también los colores, que se aprueban matiz a matiz. Es un encargo habitual entre estudios de interiorismo y de arquitectura, promociones residenciales exclusivas y particulares que buscan una pieza pensada para una sala concreta.
La Real Fábrica de Tapices dispone de la certificación en el registro de huella de carbono, compensación y proyectos de absorción de CO del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico en las actividades de restauración de alfombras, tapices y reposteros; fabricación, limpieza y conservación de alfombras, así como, visitas al museo.
Del espacio al boceto
El proyecto empieza por una conversación con el equipo técnico en la que se examinan la estancia y sus dimensiones, el uso previsto, la dirección del tránsito, la luz natural que recibe, la gama cromática del entorno y, sobre todo, el papel que la alfombra debe desempeñar allí. Con esos datos se preparan uno o varios bocetos y, alcanzado el acuerdo, se desarrolla el boceto a tamaño real, que se aprueba antes de comenzar a fabricarse. La lana merina es el material principal con el que fabricamos la pieza.
Tiempo y exclusividad
Una alfombra de nudo turco requiere en torno a una semana de trabajo por metro cuadrado y persona; en el nudo español, cuya ejecución exige mayor precisión, el tiempo estimado asciende a dos semanas para la misma superficie. Ese ritmo, tanto en nudo turco como en español, se debe a que su proceso de fabricación es artesanal, lo que explica que no existan dos piezas idénticas: aun partiendo de un mismo boceto se introducen variaciones que impiden considerar una alfombra reproducción exacta de otra.
Preguntas frecuentes sobre las alfombras a medida
¿Cuánto cuesta una alfombra a medida?
El precio se calcula por metro cuadrado anudado y se pondera según tres factores: la técnica empleada —turco, español o mixta—, la densidad de nudos, que es la que define la finura del dibujo, y el material. El presupuesto detallado se prepara una vez aprobados el dibujo y los matices de color, porque hasta ese momento no quedan fijadas ni la superficie real ni la cantidad de nudos que exigirá la pieza. En una alfombra de nudo español, el cálculo recoge además que su ejecución duplica el tiempo de trabajo por metro cuadrado respecto al nudo turco.
¿Existe un tamaño mínimo?
No hay un tamaño mínimo establecido. Nos adaptamos a las necesidades y preferencias del cliente.
¿Cómo se inicia un encargo desde un estudio de interiorismo o de arquitectura?
Con el envío del plano de la estancia, de la paleta cromática del proyecto y de las referencias estéticas que se manejan. A partir de esa información el equipo técnico valora la propuesta y prepara los bocetos, y el estudio mantiene un mismo interlocutor durante todo el proyecto, desde la aprobación del boceto hasta la entrega de la pieza. La fabricación se desarrolla íntegramente en los obradores de la calle Fuenterrabía 2 de Madrid, sobre telar de alto lizo, de modo que la dirección del proyecto puede seguir el avance de la alfombra en el telar. Es el procedimiento habitual en proyectos residenciales exclusivos y en promociones de alto nivel.
¿Las alfombras se anudan en España o proceden de importación?
Se anudan íntegramente en los obradores de la Real Fábrica de Tapices, en Madrid, a mano y nudo a nudo sobre telar de alto lizo. La manufactura trabaja las técnicas del nudo español y el nudo turco, desde 1721.
¿Con qué materiales se anuda una alfombra a medida?
La lana merina es el material principal, junto al lino y el algodón, para la urdimbre; y el yute, para la trama.
¿Se pueden aprobar los colores antes de empezar?
Sí, y es lo habitual: el cliente aprueba matiz a matiz, de manera que la gama combine con las paredes, el mobiliario y la iluminación del proyecto. Ese control del color es lo que permite que la alfombra se integre en el conjunto en lugar de competir con él.
¿Cómo se estima el plazo de fabricación?
A partir de la superficie, de la técnica elegida y del número de personas asignadas al telar, aplicando el ritmo de trabajo propio de cada nudo: en torno a una semana por metro cuadrado y persona en nudo turco, y dos semanas en nudo español. A ese cómputo se suman el desarrollo del boceto, la preparación del cartón a tamaño real, el montaje de la urdimbre y las fases de acabado, de manera que el calendario definitivo queda recogido en la propuesta que el cliente aprueba antes de iniciar el trabajo.
¿Se puede partir de una imagen propia para una alfombra de diseño personalizado?
Sí, siempre que tenga calidad y resolución suficientes. El equipo de diseño valora la viabilidad técnica y, si procede, prepara el boceto.
¿Es posible reproducir una alfombra histórica para una segunda ubicación?
Sí. El trabajo puede partir de fotografías documentadas, de la pieza original o del Archivo Histórico si procede de la propia Real Fábrica de Tapices. El boceto se prepara fiel al modelo y los matices se perfeccionan hasta alcanzar la equivalencia museística.
¿Se trabaja con estudios de interiorismo?
Sí. La relación con estudios profesionales es habitual y se articula mediante condiciones específicas que se acuerdan en cada proyecto.
¿Puede haber dos alfombras iguales?
No. La ejecución manual y las variaciones que se introducen en cada boceto hacen que cada pieza sea única, de manera que fabricar una alfombra exclusiva no constituye un encargo aparte, sino la consecuencia natural del procedimiento. Cada alfombra se entrega además con su documentación técnica —materiales empleados, técnica de anudado, densidad de nudos y boceto que sirvió de guía—, que acredita su origen y acompaña a la pieza a lo largo de su vida útil.
¿Se tasan también tapices y alfombras antiguas?
Sí. Al margen de la fabricación por encargo, la Real Fábrica de Tapices valora piezas textiles de manufactura artesanal, antiguas o contemporáneas —alfombras, tapices, reposteros, mobiliario de tapiz y mantillas—, y elabora un informe con su valor de mercado actual. El informe lleva la firma de la institución y es válido ante una aseguradora, una notaría, un museo o un comprador, de modo que resulta de utilidad cuando un proyecto convive con piezas heredadas o ya presentes en la colección del cliente.