Limpieza de alfombras

Limpieza profesional de alfombras en la Real Fábrica de Tapices: examen previo, desempolvado en profundidad, tratamiento individualizado de manchas y lavado por inmersión controlada con secado en horizontal.

Por qué una alfombra necesita limpieza especializada

Con el uso continuado, las fibras retienen polvo, partículas minerales y restos orgánicos que apenas se aprecian a simple vista y que, sin embargo, van deteriorando la pieza. El polvo asentado en profundidad apaga los colores; las partículas minerales atrapadas entre los nudos actúan como abrasivo cada vez que se pisa la alfombra; y la polilla completa su ciclo justo en las zonas menos transitadas, que son también las más difíciles de revisar. Una limpieza periódica ayuda a prolongar su óptimo estado de conservación.

Cómo limpiamos una alfombra

Cada intervención comienza con un examen que fija el tratamiento según los materiales y el estado de conservación. La primera fase es un desempolvado en profundidad con una máquina industrial que data de 1905, dimensionada para piezas de gran formato, capaz de extraer el polvo alojado en la base de la urdimbre sin someter la estructura a tensiones. Posteriormente se tratan las manchas una a una, identificando antes su origen para ajustar el producto y su concentración.

Lavado, secado e intervención coordinada

Cuando la alfombra es histórica y supera las pruebas de solubilidad, se lava en la instalación de gran formato por inmersión controlada en agua desmineralizada con jabón neutro, y se seca en horizontal, de manera que la urdimbre no llegue a deformarse. Si el examen revela flecos debilitados, faltantes de lana o daños en la urdimbre, la alfombra pasa al obrador de restauración antes de proceder a la limpieza, para evitar que el deterioro avance. La actividad cuenta con las certificaciones ISO 9001 e ISO 14001.

La Real Fábrica de Tapices dispone de la certificación ISO9001. Normativa que certifica a la Institución para la ejecución de los trabajos en materia de restauración textil, expedición y montaje de tapices, reposteros y alfombras. En 2022 ampliamos esta certificación al servicio de limpieza de alfombra.

La Real Fábrica de Tapices dispone de la certificación en el registro de huella de carbono, compensación y proyectos de absorción de CO del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico en las actividades de restauración de alfombras, tapices y reposteros; fabricación, limpieza y conservación de alfombras, así como, visitas al museo.

Preguntas frecuentes sobre limpieza de alfombras

¿Cada cuánto conviene limpiar una alfombra?

En un domicilio, cada uno o dos años; en espacios de uso intensivo o institucional, conviene una revisión anual. Las piezas históricas o patrimoniales siguen una periodicidad propia, que se determina caso por caso según su estado de conservación.

No. La aspiración doméstica retira el polvo superficial, pero el que compromete la alfombra es el que se ha ido asentando en la base de la urdimbre, fuera del alcance de cualquier aparato de uso corriente. Solo un desempolvado industrial llega hasta ahí.

Sí, siempre que la decisión se tome tras el estudio técnico previo, que es el que determina qué método admite cada pieza. Cuando el lavado integral no resulta aconsejable —por la fragilidad de las fibras, por el estado de los colorantes o por intervenciones anteriores—, se aplican tratamientos localizados y menos invasivos, que priorizan la conservación del bien sobre el resultado estético inmediato.

En la Real Fábrica de Tapices, que antes de cualquier lavado acuoso realiza las pruebas de solubilidad que determinan la estabilidad de los colorantes y, solo si el ensayo resulta favorable, se procede al lavado por inmersión controlada en agua desmineralizada con jabón neutro y secado en horizontal. Cuando los tintes o el estado de las fibras no lo admiten, se aplican tratamientos localizados. Entre una limpieza y la siguiente conviene aspirar con suavidad y evitar la exposición directa al sol.

Sí. Si la pieza no necesita una limpieza integral, se interviene únicamente sobre la mancha, con el procedimiento que corresponda a su naturaleza.

El cálculo atiende a las dimensiones, a los materiales, al estado de conservación y al tipo de intervención que la alfombra requiere —desempolvado, tratamiento localizado de manchas o lavado completo por inmersión—, de modo que no existe una tarifa única aplicable por superficie: es el examen técnico el que determina el alcance del trabajo y, con él, su valoración. En cuanto a la periodicidad, en un domicilio suele bastar una limpieza cada uno o dos años, y anual en espacios de uso intensivo.

No: es un servicio independiente, que se realiza en cámara de anoxia y se recomienda cuando el examen previo detecta actividad biológica o riesgo derivado de un almacenamiento prolongado.

Sí. Tanto la desempolvadora como la instalación de lavado están dimensionadas para piezas de gran tamaño.

Sí. Cuando se plantea un lavado acuoso se realizan pruebas de solubilidad que determinan la estabilidad de los tintes. Ese ensayo previo es la garantía de que el proceso puede llevarse a cabo sin arrastrar color.

La Real Fábrica de Tapices reúne en su sede de la calle Fuenterrabía 2, junto a Atocha, el obrador de tejeduría, la nave de restauración, la Sala de Tintes, la cámara de anoxia y la instalación de lavado por inmersión controlada, única en Europa. Es la única manufactura de tapices y alfombras que continúa en activo, con una actividad que no se ha interrumpido desde 1721, y atiende por igual encargos de particulares, de museos, de instituciones y de comunidades eclesiásticas.

La que actúa sobre los tres factores que más deterioran una alfombra: la humedad mal compensada, la luz directa y la suciedad acumulada. Conviene aspirar con suavidad y sin agresividad sobre los flecos, cambiar la posición de la pieza cada cierto tiempo para repartir el desgaste en lugar de concentrarlo, revisar las áreas que quedan bajo el mobiliario —las menos transitadas y las que ofrecen a la polilla las condiciones que necesita— y evitar la exposición prolongada al sol, que altera los colores. Ninguna de estas medidas sustituye al desempolvado en profundidad, pero sí espacia su necesidad.