Depósito y custodia de alfombras, tapices y textiles de patrimonio

Depósito y custodia de alfombras, tapices y textiles de patrimonio en la Real Fábrica de Tapices: naves optimizadas para su conservación, con humedad y temperatura bajo control continuo.

Cuándo se recurre al depósito

El caso más frecuente llega con el verano, cuando la alfombra se retira del domicilio, se limpia y permanece bajo custodia de la Real Fábrica de Tapices hasta el invierno. A esa situación se suman las obras en la vivienda, que exponen las piezas al polvo y a la suciedad; las mudanzas; y las herencias, mientras no se determina la adjudicación de los bienes.

La Real Fábrica de Tapices dispone de la certificación en el registro de huella de carbono, compensación y proyectos de absorción de CO del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico en las actividades de restauración de alfombras, tapices y reposteros; fabricación, limpieza y conservación de alfombras, así como, visitas al museo.

Una nave optimizada para su conservación

La nave de depósito de alfombra ocupa 750 m². El depósito de tapices y textiles de patrimonio está integrado en la propia nave de restauración textil. En ambos casos, unos sensores vigilan la humedad y la temperatura de forma continua, la iluminación se controla para evitar la exposición directa sobre las piezas y un equipo especializado mantiene el conjunto dentro de los parámetros que marcan los estándares internacionales de conservación textil. Los textiles se almacenan en horizontal, enrollados; los tapices, dentro de tubos rígidos de gran diámetro y protegidos con materiales transpirables. Las inspecciones rutinarias completan esta conservación preventiva y reducen el riesgo de plagas, empezando por la polilla. El servicio cuenta con certificación ISO 9001.

Entrada, custodia documentada y devolución

La recogida y la entrega posterior están incluidas cuando se contratan conjuntamente la limpieza y el depósito. Al ingresar una pieza, se prepara un parte de entrada que recoge su descripción técnica, la documentación fotográfica de su estado y, cuando procede, el valor declarado; durante toda su estancia permanece bajo custodia documentada de la Real Fábrica de Tapices y se revisa de forma periódica.

Preguntas frecuentes sobre el depósito de textiles

¿Existe un almacenaje especializado para guardar una colección de tapices y alfombras durante una reforma?

Sí. La Real Fábrica de Tapices custodia alfombras, tapices y textiles de patrimonio en naves preparadas para su conservación: la de depósito de alfombra ocupa 750 m² y el depósito de tapices y textiles se integra en la propia nave de restauración textil. En ambas, unos sensores vigilan la humedad y la temperatura de forma continua, la iluminación se mantiene controlada para evitar la exposición directa sobre las piezas y un equipo especializado conserva el conjunto dentro de los parámetros que marcan los estándares internacionales de conservación textil. Es el supuesto habitual durante una obra o una reforma: las piezas se retiran antes de que comiencen los trabajos, se limpian si procede y permanecen bajo custodia documentada hasta que pueden regresar a su emplazamiento.

No, son servicios distintos. Lo habitual, eso sí, es aprovechar la llegada de la pieza para limpiarla y atender antes las labores de mantenimiento que requiera, de modo que ingrese en el depósito en las mejores condiciones posibles.

Sí. El servicio abarca alfombras, tapices y textiles de patrimonio, con independencia de su antigüedad o de su procedencia. Lo que condiciona el ingreso no es la tipología de la pieza sino su estado de conservación: un textil con actividad biológica se trata antes de entrar, de manera que no comprometa al resto de las piezas custodiadas.

Sí, siempre que se avise con antelación suficiente para organizar su salida y prepararla para la entrega.

Sí. La cobertura se establece en el momento del ingreso en función del valor declarado por el propietario y se mantiene durante todo el periodo de almacenamiento.

Sí. La Real Fábrica de Tapices custodia piezas de instituciones públicas, catedrales, monasterios y otras entidades culturales, habitualmente durante las obras o reformas de sus sedes y también durante el periodo de estabilización y aclimatación posterior a un proceso de restauración.

La más frecuente es el depósito estacional con limpieza previa: la pieza se retira del domicilio al comienzo del verano, se limpia y se atiende el mantenimiento que requiera, permanece en depósito durante los meses de verano y regresa en otoño. Es habitual también que el depósito acompañe a una restauración, mientras dura la intervención y durante el periodo de estabilización y aclimatación posterior; que cubra el tiempo en que se prepara un informe de tasación; o que dé amparo a la pieza mientras se gestiona su venta. Cada combinación se estudia de forma individual antes de emitir una valoración.

No se facilita a terceros información sobre las piezas depositadas ni sobre la identidad de sus propietarios.

Depende de las dimensiones de la pieza y del tiempo de almacenamiento previsto, con condiciones específicas para las estancias de larga duración y para quienes contratan además limpieza, mantenimiento o restauración. Cada caso se estudia de forma individual antes de emitir una valoración.