Historia de la Real Fábrica de Tapices
Más de tres siglos de actividad ininterrumpida desde que Felipe V funda la Real Fábrica de Tapices en 1721. La historia de la Real Fábrica de Tapices es también la historia de la continuidad de los oficios textiles en España. Desde su fundación en 1721 hasta la actualidad, la institución ha mantenido de forma ininterrumpida la fabricación y restauración de tapices, alfombras y reposteros, preservando técnicas artesanales únicas y transmitiendo conocimientos especializados a lo largo de más de tres siglos.

Tras la Guerra de Sucesión y el Tratado de Utrecht, España pierde sus territorios en Flandes, interrumpiéndose, así, la adquisición de estos tapices.

Felipe V funda en 1721 la Real Fábrica de Tapices para hacer frente a la necesidad de disponer de una manufactura de tapiz de calidad en Madrid, dando así comienzo la actividad y la historia de la institución. Para dirigir esta nueva manufactura, llegó desde Amberes un experto maestro licero, Jacobo Van der Goten, cuya familia se encargaría de trasmitir el arte del tapiz durante generaciones.

La fábrica se instaló junto a la puerta de Santa Bárbara.

El control y la mejora en la calidad de los tintes empleados constituyó uno de los factores fundamentales a la hora de realizar el tejido de los tapices, por lo que, en este año se instala una sala de tintes propia en la manufactura.

Se comienzan a crear algunas de las más conocidas series de tapices para la Corona, destinadas a la decoración de los Reales Sitios como El Pardo, Aranjuez o El Escorial, muchas sobre cartones de Francisco de Goya, concluyendo el siglo XVIII con una extraordinaria producción. Goya entrega su primera serie de tapices en 1775.

Tras la ocupación francesa y las consiguientes décadas de inestabilidad política y económica, la producción de tapiz se reduciría a encargos mínimos, y la actividad se centra en la restauración de las colecciones historias de la monarquía y mayoritariamente, en la producción de alfombra.

La actividad de la manufactura resultaba molesta en lo que ya constituía el centro de la ciudad, en constante expansión. Por eso, Alfonso XII autoriza la demolición del primer edificio de la RFT para realizar las obras del ensanche de la ciudad de Madrid.

Alfonso XII ordena la creación de un nuevo edificio ubicado en la zona del Olivar de Atocha, hoy calle Fuenterrabía, donde desarrolla su actividad desde 1889. Levantado en estilo Neomudéjar, está declarado Bien de Interés Cultural desde 2006 e incluido en el conjunto de Patrimonio Industrial de la Comunidad de Madrid.

Se trasladan los telares a nueva sede de la Fábrica en Atocha. El edificio de estilo neomudéjar fue diseñado por el Arquitecto Mayor de Palacio, José Segundo de Lema.

Tras una época de dificultades motivada por su competencia con la extinta Fundación de Gremios, la manufactura recupera la denominación “Real Fábrica”.

La RFT adquiere la titularidad de Fundación. La dirección pasa a manos de un Patronato compuesto por las administraciones públicas y una serie de patronos individuales.

El edificio es declarado Bien de Interés Cultural por la Comunidad de Madrid.

La sede de la RFT es seleccionada dentro del Plan del Patrimonio Industrial por el Instituto del Patrimonio Histórico Español.

La Fundación Rey Balduino otorga a la Real Fábrica de Tapices el “Premio al Patrimonio Belga en el extranjero” 2017.

Visita de los Reyes de España a la RFT, con motivo de su III Centenario.